| El BNG no corrige el rumbo |
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| Escrito por Miguel Varela Lugo |
| Viernes, 10 de Febrero de 2012 18:11 |
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Los días 28 y 29 de enero se celebró en Santiago de Compostela, la XIII Asemblea Nacional del Bloque Nacionalista Galego. El sector que hasta ahora ostentaba la dirección de la organización ha vuelto a salir vencedora, con 2.338 votos de afiliados, a pesar del avance de la corriente más a la derecha, que logra 2.043 votos. La asamblea se realizaba en un momento de importantes tensiones dentro de la organización, que volvieron a evidenciarse tras los resultados de la últimas elecciones generales del 20 de noviembre de 2011. En estas elecciones el descalabro del PSOE no pudo ser aprovechado por el BNG. En Galiza el PSOE perdió 292.859 votos, y el BNG 28.506 votos. Es decir, que pese a que un gran número de votantes de PSOE decidió no votar a su partido habitual, no consideraron al BNG como una alternativa. Mientras que el BNG retrocedía, IU, que no tenía posibilidad de alcanzar representación parlamentaria aumentaba en 42.398 votos. Una década de retrocesos El BNG ha sido la organización que la mayoría de los trabajadores y jóvenes gallegos consideraban más a la izquierda del orbe político gallego. Esta reputación se la ganó en diferentes luchas en la calle en defensa de la lengua gallega, de los servicios públicos y diferentes luchas obreras. Pero tras años de éxitos electorales, ha registrado una tendencia a la baja en el número de votos constante durante los últimos diez años, tanto en la elecciones autonómicas, estatales como municipales. Esto ha sido así producto del progresivo abandono de la política combativa y su discurso de izquierda, por lo que muchos de sus votantes lo han acabado viendo como un partido institucional más. La corriente que volvió a resultar vencedora, la UPG, presentó una tesis poco crítica con el pasado. Las propuestas fundamentales se basaron en la reiteración de los mismos postulados que venían defendiendo hasta ahora: reforma del modelo autonómico para conseguir una mayor soberanía nacional, más autogobierno, blindaje competencial, un nuevo modelo territorial, y una defensa muy escueta y superficial de mayor gasto social para la defensa de los servicios públicos gallegos. ¿Y ahora? Años de abandono de una política combativa en la calle y su sustitución por la política estrictamente institucional y reformista, ha desmoralizado al sector más combativo y militante del Bloque y fortalecido a la derecha de la organización. La posibilidad de una escisión sigue presente. Si bien la derecha no ha logrado hacerse con la máxima dirección del BNG, la línea política del Bloque va a continuar la misma senda que provocó el divorcio con sus bases. Si no hay un cambio de rumbo, el desapego de la clase trabajadora con el Bloque va a continuar. |




