15.000 manifestantes en Tel Aviv contra el ataque a la flotilla humanitaria
El salvaje abordaje de la flotilla de ayuda humanitaria a Gaza, con el resultado de nueve muertos, ha hecho más por popularizar la causa del pueblo palestino que mil cohetes lanzados desde territorio gacetí a los pueblos israelíes. Ante las masas toda la propaganda sionista e imperialista se ha ahogado ante la realidad del drama palestino. Un millón y medio de población árabe se hacina en uno de los territorios más densos del mundo, sin suficiente infraestructura industrial, social, sanitaria o de cualquier otro tipo, y sometido a un feroz bloqueo terrestre, naval y aéreo del Ejército israelí.
El terrorismo de Estado sionista tiene un
nuevo jalón, con la masacre realizada en la llamada Flotilla de la Libertad,
que se dirigía con ayuda humanitaria a Gaza. Esta vez las víctimas, como tantas
otras veces, no provienen de la población palestina, sino de los cientos de
activistas de todo el mundo que participaban en el viaje. Hasta 19 personas han
podido morir en la criminal ocupación militar israelí del Mavi Mármara y otros barcos.
Hace más de un año el potente Estado terrorista de Israel masacró
durante tres meses Gaza, provocando 1.400 muertos civiles y la
destrucción de la mayoría de infraestructuras y gran cantidad de
viviendas y terrenos de cultivo. El pretexto aducido fue el lanzamiento
de cohetes desde ese territorio. Desde entonces se vive una paz tensa,
que, lejos de ser el preludio a una solución del problema palestino, es
sólo una fase bajista dentro de una escalada de tensión que sólo puede
traer dramas para los palestinos (y, a otro nivel, también para los
trabajadores y pobres judíos).
En Irán y desde el año pasado la lucha de clases ha entrado
en una fase muy convulsiva, la gota que derramóel vaso y llevó a que miles salieran a las calles fue el descarado
fraude electoral que impuso a Mahmud Ahmadinejad contra la voluntad de las
masas que habían votado masivamente por el candidato Mousavi.Desde ese momento el gobierno usó todo tipo
de medidas represivas para frenar el movimiento y realizó una gran campaña para
cubrir sus actos fraudulentos.
El 7 de marzo se celebraron las segundas elecciones legislativas en Iraq
desde la invasión de Estados Unidos. A raíz de este hecho y de la
relativamente elevada participación (un 62%, según los datos oficiales),
se ha instrumentado una campaña propagandística mundial, sobre la por
fin conseguida estabilidad democrática en el país mesopotámico. Obama
calificó las elecciones como "un hito importante en la historia de
Iraq". Sin embargo, los al menos 35 muertos por atentados ese mismo día
(sólo en Bagdad, también hubo atentados en Mosul, Faluya, Bacuba y
Samarra), y la no aceptación de los resultados por el propio Gobierno,
han helado la sonrisa en la cara de los señores imperialistas.
El
pasado 13 de marzo cerca de 50 jóvenes y trabajadores, convocados por el
Sindicato de Estudiantes y la Corriente Marxista Revolucionaria "El Militante",
nos concentramos ante las puertas de la embajada de Irán para denunciar la
represión que han sufrido en los últimos meses miles de estudiantes y
trabajadores en Irán, así como para conmemorar el aniversario del estallido de
la revolución socialista en Irán en 1979. En los últimos meses cientos de miles
de jóvenes y trabajadores han salido a las calles de las ciudades de Irán para
protestar contra la elección fraudulenta de Ahmanineyad, siendo objeto de una
brutal represión por parte del régimen.
más combustible para una situación social explosiva
Durante las últimas semanas la administración norteamericana ha vuelto
a intensificar su campaña contra el régimen iraní. En esta ocasión el
detonante ha sido un informe de la Agencia Internacional de Energía
Atómica (IAEA) que sin aportar ninguna evidencia nueva advierte sobre
las posibles "dimensiones militares" de las investigaciones iraníes en
materia nuclear. Aquí, una vez más, vemos el doble rasero del
imperialismo, cuando guarda silencio y no amenaza a gobiernos como el
de India, Pakistán o Israel, que sí fabrican y poseen armas nucleares,
pero que son sus aliados en la región.
Publicamos a continuación un artículo del
compañero Maziar Razi, dirigente de la Corriente Marxista Revolucionaria de
Irán. Aunque no compartimos algunas de las ideas expresadas en el mismo,
consideramos de interés conocer el punto de vista de los marxistas iranís que
están trabajando en el movimiento de masas por levantar una alternativa
socialista.
En los últimos días estallaron de nuevo manifestaciones
masivas en Irán. Millones salieron a las calles y llegan noticias de gente
tomando el control de las calles, comisarías de policía ardiendo e, incluso, de
policías que se niegan a disparar contra los manifestantes. Estos pueden ser
los últimos días del odiado régimen de la República Islámica de Irán. Si
estuviera presente una dirección revolucionaria, podrían contarse las horas de
la República Islámica. Publicamos este artículo con una gran cantidad de informes
de testigos sobre el terreno.
El 4 de noviembre Irán se vio
sacudido de Nuevo por manifestaciones de masas. Normalmente este día es
utilizado por el régimen para celebrar el aniversario de la ocupación de la
embajada norteamericana en Irán. Las masas utilizaron ese día para movilizarse
contra el régimen, gritando consignas como: "Muerte al dictador", revelando un
deseo más profundo de ver el final de este régimen.
La semana pasada presenciamos un espectáculo público en Irán que revelaba la resistencia del movimiento de masas, pero más importante aún, mostraba divisiones serias en la cúpula del régimen, un acontecimiento precursor de una crisis aún más profunda. Lo que hace falta ahora es que la clase obrera de un paso al frente como fuerza capa de dirigir a todo el movimiento y derribar el régimen.
Lo que estamos presenciando en Irán es una verdadera revolución popular. Sin embargo, para poner su sello en el movimiento la clase obrera debe participar en la primera línea. El movimiento se mantendrá o caerá en el grado que la clase obrera sea capaz de dirigirla.
El fraude electoralen las elecciones presidenciales de Irán, el pasado 12 de Junio, ha desatado en las calles una impresionante oleada de movilizaciones mostrando elenorme descontento de la población iraní contra la dictadura fundamentalista. El odio de la mayoría de la población, acumulado durante años del régimen reaccionario ydespótico de Ahmadinejad, ha estallado en un auténtico movimiento revolucionario de las masas.
escrito por Corriente Marxista Revolucionaria Venezuela
jueves, 25 de junio de 2009
Solidaridad con el movimiento de las masas iraníes - Declaración de la CMR
Es comprensible que para muchos revolucionarios en Venezuela, una situación en la que la oposición denuncia fraude electoral y en la que ésta denuncia recibe el apoyo de las potencias imperialistas y que además se producen manifestaciones en la calle contra los resultados electorales, pueda llevar a establecer paralelismos con situaciones que hemos vivido durante la revolución bolivariana. En Venezuela, en más de una ocasión, la oposición reaccionaria y oligárquica, con el apoyo del imperialismo, ha tratado de crear una situación de caos en las calles con la excusa de un supuesto "fraude electoral" para deslegitimar las victorias electorales de la revolución (durante el referéndum revocatorio, en las elecciones presidenciales del 2006, en el referéndum de la reforma constitucional del 2007, etc).
El sábado 20 y el domingo 21 de junio, el movimiento de masas en Irán dio otro paso adelante. Después de toda una semana de manifestaciones ilegales, el líder supremo Alí Kamenei ha dejado claro que no permitirán más protestas, que se utilizará toda la fuerza del aparato represivo. Eso no ha parado al movimiento. Durante los dos días, miles salieron a las calles y cuando la policía y otras fuerzas represivas intentaron detener la manifestación, la población luchó, en algunos casos la policía tuvo que retirarse. Nada será igual después de este fin de semana.
Morad Shirin, un marxista iraní, explica cómo y por qué el régimen organizó este fraude tan descarado y por qué en esta ocasión se ha encontrado con una reacción masiva. El régimen impulsó la participación en el proceso electoral para legitimar su propia posición, pero en su lugar, ha desatado las fuerzas de la revolución iraní.