El pasado 14 de mayo el IBEX-35 sufrió una caída del 6,6%, una de las
mayores de su historia y la mayor desde octubre de 2008. La bajada tuvo
repercusiones en otras bolsas europeas, en el coste de la deuda española
y en el propio euro. La razón de esta tremenda sacudida, inesperada
para aquellos que confiaban en que el plan de ajuste del gobierno PSOE
tranquilizaría temporalmente al mundo financiero, radicó en los datos de
evolución de los precios, publicados por el Instituto Nacional de
Estadística (INE) a primera hora del mismo día 14. Según esos datos, la
inflación subyacente en el Estado español (los precios de todos los
productos excepto la energía y los alimentos frescos) se colocó en
terreno negativo por primera vez desde que se creó este índice en 1986. Y
a pesar de que la caída interanual fue de sólo un 0,1%, el temor a que
este dato fuese la primera señal del inicio de un proceso deflacionista
fue suficiente para extender la alarma entre los inversores.
Una noticia de la prensa burguesa que muestra a las claras
quien gana y quien pierde en la crisis capitalista. Según el diario El País,
los 584 consejeros ejecutivos y altos directivos de las empresas del Ibex 35
cobraron un millón de euros de media en el peor año de la recesión. Reproducimos
a continuación íntegramente la nota aparecida en el diario El País en su edición
del domingo 16 de mayo.
La clave de la operación de convertir el riesgo de quiebra de Grecia en
una oportunidad de hacerse de oro reside en un tipo de activo financiero
de la familia de los derivados. Este activo es el CDS (Credit Default
Swap, o Permuta de Impago de Crédito) que básicamente consiste en que un
comprador se compromete a pagar periódicamente una cantidad de dinero a
cambio del compromiso del vendedor de compensarle en caso de que una
obligación de pago de un tercero resulte fallida en una determinada
fecha..
En enero de 2010, José Luis Rodríguez Zapatero estrenó su semestre de Presidencia de la Unión Europea proponiendo una amplia regulación del mundo financiero que permitiera poner coto a los excesos especulativos de los últimos años, pero apenas unas semanas más tarde, las flamantes medidas que iban a regular el capitalismo para evitar la repetición de nuevas crisis han ido encallando una tras otra, mientras que los tan denostados especuladores siguen ganando fabulosas cantidades operando con deuda pública griega, que en alguno de sus tramos se paga diez veces más cara que su equivalente alemán. Y, por si fuera poco, los especuladores no arriesgan su propio dinero, sino que se financian en el Banco Central Europeo. Efectivamente, como denunciaba el primer ministro griego Papandreu, bancos alemanes y de otros países piden dinero prestado al BCE con un interés del 1%, y con esos fondos compran deuda griega al 10%, obteniendo un beneficio limpio del 9% sin arriesgar ni un solo euro.
A finales de verano de 2008 la burguesía no podía dar crédito a lo que estaba ocurriendo: el conjunto del sistema financiero se desplomaba y la economía mundial entraba en la senda de una recesión de proporciones históricas. El pánico, la incertidumbre por el futuro y por las consecuencias políticas y sociales del hundimiento, se apoderaron de los centros de poder en todos los continentes.
En 1948, en el momento álgido del capitalismo, terminada la Segunda
Guerra Mundial, se aprobó la Declaración Universal de los Derechos
Humanos en la ONU, por la que "la esclavitud y la trata de esclavos
están prohibidas en todas sus formas"; a pesar de ello, según informes
de organizaciones dedicadas a denunciar la esclavitud, hoy en día hay al
menos 27 millones de esclavos en el mundo. Compárese esta cifra con los
12 millones de africanos que fueron enviados a América en 400 años de
comercio libre de esclavos. ¿Por qué ahora hay más esclavos que en los
siglos XVI, XVII o XVIII juntos?
Para defender los puestos de trabajo y garantizar la función social de las cajas hay que nacionalizar todo el sector financiero
El año 2010 se presenta particularmente duro para los trabajadores de
las cajas de ahorro. Como consecuencia del proceso de fusiones en
curso, en los próximos meses se cerrarán 1.500 oficinas, y la previsión
de los analistas financieros es que en los próximos cuatro años se
cerrarán 5.000 oficinas más.
Las Sociedades Anónimas de Inversión en el Mercado Inmobiliario (SOCIMI) fueron reguladas por ley el pasado 26 de octubre de 2009. Se trata de sociedades cuyo objeto social principal (al menos un 80% de su activo) ha de consistir en la adquisición y promoción de bienes inmuebles urbanos para destinarlos al alquiler. Con el supuesto objetivo de fomentar el número de viviendas en alquiler, nos encontramos ante un nuevo instrumento que permitirá a los especuladores seguir haciendo su agosto mientras para millones de trabajadores y jóvenes el acceso a una vivienda digna sigue vetado.
Desempleo masivo, desplome del consumo y la inversión productiva, deuda pública
Los informes de perspectivas elaborados por los organismos económicos mundiales (FMI, BM, OCDE) muestran una misma línea argumental: lo peor de la crisis ya ha pasado y en 2010 asistiremos al fin de la recesión global, pero...y aquí viene lo mejor, la supuesta recuperación no impedirá tasas masivas de desempleo y la continuidad del hundimiento del consumo doméstico, aplastado por una deuda familiar gigantesca y el paro creciente. La inversión productiva, después de sufrir un descalabro histórico en 2009, apenas se recuperará, y a los índices depresivos en todas las economías desarrolladas les seguirá para 2010 unas previsiones de crecimiento raquíticas: el avance del PIB en economías fuertes como las de EEUU, la UE o Japón se situaría en torno al 1o al 1,5%. ¿Qué tipo de recuperación es ésta?
En reciente declaraciones el presidente de la reserva
federal norteamericana Bernanke señalaba que la economía norteamericana"se enfrentaba a formidables vientos en
contra". Parece que los700.000 millones
de dólares de ayuda para impedir el colapso del sistema financiero mundialtras la quiebra de Lehman Brothers en
septiembre de 2008 por la cuales se cubrió el enorme hueco dejado por colapso
de laburbuja inmobiliaria, la mayor de
la historia del capitalismo, han sido insuficientes para conjurar el peligro de
la crisis. Al contrario, la crisis se resolvió de un modo temporal, a costa de
trasladar la enorme deuda impagada del sector privado al sector público. El
endeudamiento público ha llegado a cotas desconocidas y representa un problema
para la burguesía en todos los países del mundo.
El gobierno ha presentado la tan esperada Ley de Economía Sostenible. Se ha presentado como un conjunto de medidas, "muy ambicioso", que creará el marco legal para desarrollar el "nuevo modelo productivo". Desde que Zapatero reconoció la gravedad de la crisis económica que estamos atravesando, gobierno y sindicatos han alzado la bandera del "nuevo modelo productivo" que nos alejará del modelo "insano" basado en el ladrillo, y traerá una modernización de la economía española.
El 24 de octubre de 1929 estalló
el pánico en la gran bolsa de Nueva York. 12.894.650 acciones cambiaron de
manos, muchas a precios de saldo. El jueves 29 de octubre Wall Street comenzó
su prolongado declive. El crack de Wall Street se divide en dos épocas: la
alegre "época del jazz" de los años veinte y los años treinta, la década de la
depresión.
Siempre ha sido una reivindicación de la izquierda y el movimiento
obrero una política fiscal progresiva que hiciera pagar más a quien más
tiene (la clase capitalista) para permitir reformas sociales en
beneficio de la mayoría. En este sentido, y fruto de las luchas contra
la dictadura, se instituyeron en el Estado español el Impuesto sobre el
Patrimonio en 1977 y sobre la Renta y Sociedades en 1978.
De septiembre de 2007 al mismo mes de 2008, el mundo bancario internacional se ha visto conmocionado por una avalancha de quiebras, que sólo ha podido ser atajada con una inyección masiva de dinero público en los circuitos financieros sin precedentes en la historia del capitalismo. Cabría suponer que estos acontecimientos deberían haber afectado decisivamente al sistema financiero español, cuya implicación con el sector inmobiliario es excepcionalmente profunda, y que ha jugado un papel central en la génesis de la burbuja inmobiliaria que caracterizó los últimos quince años de la economía española.
La economía capitalista mundial ha vivido en estos dos últimos años su mayor hundimiento desde el crack de 1929. El estallido del sistema financiero y el comienzo de una brutal crisis de sobreproducción en el conjunto de las economías capitalistas desarrolladas, ha conducido a la clase dominante a poner en marcha el plan de rescate de la economía de mercado más importante de la historia. En poco más de un año y medio, los gobiernos capitalistas de EEUU, la UE, China y Japón han comprometido más de veinte billones de dólares de dinero público, casi un tercio del PIB mundial, en una operación desesperada para evitar la quiebra generalizada de la banca mundial y estimular una economía que se ha despeñado por el precipicio.
El sistema capitalista está
atravesando su crisis más profunda desde los años treinta y la Gran Depresión.
Los apologistas del capitalismo, incluidos en el movimiento obrero, habían
descartado totalmente ese escenario. Después de todo, explicaban, el
capitalismo ha cambiado y los gobiernos ahora son capaces de superar cualquier
deficiencia experimentada por los mercados. Han aprendido las lecciones de los
años treinta.
Los recientes datos económicos de la Unión Europea (UE) han vuelto a confirmar la profundidad y gravedad de la crisis, sólo comparable con la de los años 30, con una caída del PIB en la eurozona en el primer trimestre del año del 2,5%, la mayor desde que comenzaron los registros en 1995. Alemania, la locomotora de Europa, ha sufrido el peor retroceso desde la II Guerra Mundial, con una caída del PIB del 6,7% respecto al mismo trimestre del año 2008 y del 3,8% respecto al trimestre anterior. Otros países como Letonia y Eslovaquia han sufrido retrocesos del PIB superiores al 10% respecto al trimestre anterior. A pesar de la contundencia de los datos, numerosos gobiernos e instituciones, entre ellos el Banco Central Europeo (BCE), han declarado en las últimas semanas que probablemente lo peor de la crisis ya haya pasado, tal y como han venido haciendo en distintas ocasiones desde que estalló la crisis.
La economía capitalista se estrella contra la depresión
El pasado 2 de abril los representantes de las potencias capitalistas
más importantes del planeta, con algunos convidados de segunda fila, se
reunieron en Londres en la cumbre del G-20. Anunciada con una fanfarria
propagandista de alta intensidad, la reunión ha supuesto un fracaso sin
paliativos por más que los medios de comunicación capitalistas, y los
gabinetes de prensa de los gobiernos, se esfuercen en adornar
pretenciosamente sus resultados.