Para defender los puestos de trabajo y garantizar la función social de las cajas hay que nacionalizar todo el sector financiero
El año 2010 se presenta particularmente duro para los trabajadores de
las cajas de ahorro. Como consecuencia del proceso de fusiones en
curso, en los próximos meses se cerrarán 1.500 oficinas, y la previsión
de los analistas financieros es que en los próximos cuatro años se
cerrarán 5.000 oficinas más.
Las Sociedades Anónimas de Inversión en el Mercado Inmobiliario (SOCIMI) fueron reguladas por ley el pasado 26 de octubre de 2009. Se trata de sociedades cuyo objeto social principal (al menos un 80% de su activo) ha de consistir en la adquisición y promoción de bienes inmuebles urbanos para destinarlos al alquiler. Con el supuesto objetivo de fomentar el número de viviendas en alquiler, nos encontramos ante un nuevo instrumento que permitirá a los especuladores seguir haciendo su agosto mientras para millones de trabajadores y jóvenes el acceso a una vivienda digna sigue vetado.
Desempleo masivo, desplome del consumo y la inversión productiva, deuda pública
Los informes de perspectivas elaborados por los organismos económicos mundiales (FMI, BM, OCDE) muestran una misma línea argumental: lo peor de la crisis ya ha pasado y en 2010 asistiremos al fin de la recesión global, pero...y aquí viene lo mejor, la supuesta recuperación no impedirá tasas masivas de desempleo y la continuidad del hundimiento del consumo doméstico, aplastado por una deuda familiar gigantesca y el paro creciente. La inversión productiva, después de sufrir un descalabro histórico en 2009, apenas se recuperará, y a los índices depresivos en todas las economías desarrolladas les seguirá para 2010 unas previsiones de crecimiento raquíticas: el avance del PIB en economías fuertes como las de EEUU, la UE o Japón se situaría en torno al 1o al 1,5%. ¿Qué tipo de recuperación es ésta?
En reciente declaraciones el presidente de la reserva
federal norteamericana Bernanke señalaba que la economía norteamericana"se enfrentaba a formidables vientos en
contra". Parece que los700.000 millones
de dólares de ayuda para impedir el colapso del sistema financiero mundialtras la quiebra de Lehman Brothers en
septiembre de 2008 por la cuales se cubrió el enorme hueco dejado por colapso
de laburbuja inmobiliaria, la mayor de
la historia del capitalismo, han sido insuficientes para conjurar el peligro de
la crisis. Al contrario, la crisis se resolvió de un modo temporal, a costa de
trasladar la enorme deuda impagada del sector privado al sector público. El
endeudamiento público ha llegado a cotas desconocidas y representa un problema
para la burguesía en todos los países del mundo.
El gobierno ha presentado la tan esperada Ley de Economía Sostenible. Se ha presentado como un conjunto de medidas, "muy ambicioso", que creará el marco legal para desarrollar el "nuevo modelo productivo". Desde que Zapatero reconoció la gravedad de la crisis económica que estamos atravesando, gobierno y sindicatos han alzado la bandera del "nuevo modelo productivo" que nos alejará del modelo "insano" basado en el ladrillo, y traerá una modernización de la economía española.
El 24 de octubre de 1929 estalló
el pánico en la gran bolsa de Nueva York. 12.894.650 acciones cambiaron de
manos, muchas a precios de saldo. El jueves 29 de octubre Wall Street comenzó
su prolongado declive. El crack de Wall Street se divide en dos épocas: la
alegre "época del jazz" de los años veinte y los años treinta, la década de la
depresión.
Siempre ha sido una reivindicación de la izquierda y el movimiento
obrero una política fiscal progresiva que hiciera pagar más a quien más
tiene (la clase capitalista) para permitir reformas sociales en
beneficio de la mayoría. En este sentido, y fruto de las luchas contra
la dictadura, se instituyeron en el Estado español el Impuesto sobre el
Patrimonio en 1977 y sobre la Renta y Sociedades en 1978.
De septiembre de 2007 al mismo mes de 2008, el mundo bancario internacional se ha visto conmocionado por una avalancha de quiebras, que sólo ha podido ser atajada con una inyección masiva de dinero público en los circuitos financieros sin precedentes en la historia del capitalismo. Cabría suponer que estos acontecimientos deberían haber afectado decisivamente al sistema financiero español, cuya implicación con el sector inmobiliario es excepcionalmente profunda, y que ha jugado un papel central en la génesis de la burbuja inmobiliaria que caracterizó los últimos quince años de la economía española.
La economía capitalista mundial ha vivido en estos dos últimos años su mayor hundimiento desde el crack de 1929. El estallido del sistema financiero y el comienzo de una brutal crisis de sobreproducción en el conjunto de las economías capitalistas desarrolladas, ha conducido a la clase dominante a poner en marcha el plan de rescate de la economía de mercado más importante de la historia. En poco más de un año y medio, los gobiernos capitalistas de EEUU, la UE, China y Japón han comprometido más de veinte billones de dólares de dinero público, casi un tercio del PIB mundial, en una operación desesperada para evitar la quiebra generalizada de la banca mundial y estimular una economía que se ha despeñado por el precipicio.
El sistema capitalista está
atravesando su crisis más profunda desde los años treinta y la Gran Depresión.
Los apologistas del capitalismo, incluidos en el movimiento obrero, habían
descartado totalmente ese escenario. Después de todo, explicaban, el
capitalismo ha cambiado y los gobiernos ahora son capaces de superar cualquier
deficiencia experimentada por los mercados. Han aprendido las lecciones de los
años treinta.
Los recientes datos económicos de la Unión Europea (UE) han vuelto a confirmar la profundidad y gravedad de la crisis, sólo comparable con la de los años 30, con una caída del PIB en la eurozona en el primer trimestre del año del 2,5%, la mayor desde que comenzaron los registros en 1995. Alemania, la locomotora de Europa, ha sufrido el peor retroceso desde la II Guerra Mundial, con una caída del PIB del 6,7% respecto al mismo trimestre del año 2008 y del 3,8% respecto al trimestre anterior. Otros países como Letonia y Eslovaquia han sufrido retrocesos del PIB superiores al 10% respecto al trimestre anterior. A pesar de la contundencia de los datos, numerosos gobiernos e instituciones, entre ellos el Banco Central Europeo (BCE), han declarado en las últimas semanas que probablemente lo peor de la crisis ya haya pasado, tal y como han venido haciendo en distintas ocasiones desde que estalló la crisis.
La economía capitalista se estrella contra la depresión
El pasado 2 de abril los representantes de las potencias capitalistas
más importantes del planeta, con algunos convidados de segunda fila, se
reunieron en Londres en la cumbre del G-20. Anunciada con una fanfarria
propagandista de alta intensidad, la reunión ha supuesto un fracaso sin
paliativos por más que los medios de comunicación capitalistas, y los
gabinetes de prensa de los gobiernos, se esfuercen en adornar
pretenciosamente sus resultados.
El 29 de marzo, en Consejo de Ministros extraordinario, el gobierno
decidió intervenir financiando con hasta 9.000 millones de euros a Caja
Castilla - La Mancha (CCM). El día anterior el Banco de España (BE)
acordaba la sustitución de los administradores de dicha caja de
ahorros. Tras esta intervención, el gobierno y el BE no han ahorrado
esfuerzos en intentar minimizar este rescate -el más importante desde
que en 1993 intervinieron Banesto- con las letanías de siempre: el
sistema financiero español sigue siendo enormemente sólido, no ven
problemas inmediatos en otras cajas, CCM representa menos del 1% de los
activos financieros del país, etc.
En las últimas semanas estamos asistiendo a una ofensiva creciente de la patronal contra los salarios de los trabajadores. La actitud beligerante de la CEOE, negándose a aceptar subidas salariales superiores al 1% para los convenios colectivos de 2009, ha servido de pistoletazo de salida de una campaña amplia y estridente, cuya consigna central es "moderación salarial". Obviamente, se trata de un eufemismo, la "propuesta" patronal es lisa y llanamente congelación salarial y, por lo tanto, pérdida de poder adquisitivo. Y lo más insidioso es la justificación. En un comunicado de la junta directiva de la CEOE se afirma que "una política de moderación salarial es la mejor garantía para mantener el empleo". Así que se trata, según los empresarios, de un sacrificio por el bien común, y sobre todo, de interés para los propios trabajadores.
A lo largo de los últimos meses, en la medida que se iba agravando la crisis económica,por boca del propio gobierno, bien en palabras delpresidente del gobierno J. L. Rodríguez Zapatero, del ministro de economía Pedro Solbes, o del gobernadordel Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez,acompañados de toda una pléyadede analistas políticos y financieros,nos han dicho una y mil veces, que el sistema bancario español era sólido, serio, saneado y que aquí, a diferencia de lo sucedido en el último año en EEUU y otros países, no se producirían quiebras semejantes. Ahora, la entidad financiera Caja Castilla-La Mancha ha tenido que ser intervenida por el Banco de España, convirtiéndose en la primera entidad intervenida por el banco centralen el Estado español desde la crisis de Banesto en 1993.
La depresión económica mundial y los planes de la
administración Obama
El mundo capitalista se encuentra trastornado. La crisis económica
iniciada en el verano de 2007 en EEUU se ha convertido en una recesión
mundial de consecuencias imprevisibles. A primera vista, las semejanzas
con la mayor depresión de la historia del capitalismo, el crack de
1929, son evidentes por mucho que los estrategas de la burguesía se
hayan resistido a aceptarlas durante meses. Y estas semejanzas dibujan
un cuadro sombrío para la clase dominante.
La clase obrera mundial es la que realmente sufrirá. Globalmente, la ONU calcula que el desempleo este año alcanzará los 220 millones de personas. De una fuerza laboral aproximada de 3.000 millones, es significa sólo el 7 por ciento. Pero esta cifra no tiene en cuenta a millones de parados ocultos que ni siquiera pueden comenzar a buscar un empleo. En cuanto al porcentaje de los que trabajan en fábricas explotadoras en el plantea supera el 20 por ciento.
escrito por In Defence of Marxism (Corriente Marxista Internacional)
viernes, 26 de diciembre de 2008
La crisis se desarrolla de una manera acelerada e implacable. En el mes de noviembre, el ritmo de destrucción de empleo en EEUU ha sido el más rápido en 34 años. El PIB mundial ha registrado una caída abrupta. La recesión estuvo precedida por una crisis financiera (la llamada crisis del crédito), sin embargo, simplemente fue el preludio de la crisis real. Como siempre, los economistas burgueses sacan la conclusión de que la causa de la crisis es la falta de crédito. En realidad, la escasez de crédito está provocada por la crisis.