El gobierno opta por la represión militar contra los ‘camisas rojas'
El 19 de mayo el ejército tailandés asaltaba el campamento "rojo" que desde hacía más de 3 semanas habían levantado miles de "camisas rojas" en el corazón financiero del país y principal centro comercial de la región. El campamento, formado por miles de campesinos y pobres urbanos procedentes de todo el país, era un ejemplo de la profunda división de clase que hay detrás de estas movilizaciones. Miles de oprimidos acampados en tiendas de campaña, muchos con banderas del Che Guevara y banderas rojas, en medio de exclusivos comercios y hoteles de cinco estrellas.
La clase trabajadora nepalesa demuestra una vez más su
fuerza al llevar a cabo una nueva huelga general, la segunda en cinco meses;
tras la convocatoria de huelga general indefinida del Partido Comunista
Unificado de Nepal (PCUN, de orientación maoísta), los trabajadores salen a las
calles en intensas jornadas de mítines, marchas e incluso enfrentamientos con
la policía y el ejército. La situación tan tensa que se vive en este país ha
llegado al grado de "preocupar" a los organismos internacionales como la ONU y
la UNICEF, y a los Estados Unidos, quienes ven en la clase trabajadora nepalesa
un peligro para la burguesía y sus agentes en el gobierno.
Desde hace semanas Tailandia es
noticia por el movimiento de los llamados "camisas rojas". En Bangkok,
desde
principios de marzo cada fin de semana ha habido manifestaciones en las
que han
participado entre 100.000 y 150.000 personas.
Las experiencias pasadas de los
maoístas nepaleses, y el fracaso de sus intentos por llevar a cabo una
revolución por "etapas" ha conducido a un debate interno en el que algunos de
sus líderes han concluido que el "camino nacional" no ha producido los
resultados deseados y que lo que se necesita es una posición internacionalista.
Durante décadas Japón fue considerado un modelo de estabilidad social,
política y económica. El desempleo era un fenómeno prácticamente
desconocido, los trabajadores tenían garantizado su puesto de trabajo
para toda la vida y desde 1955, exceptuando un período de once meses,
había estado en el gobierno el mismo partido político, el Partido
Democrático Liberal (PDL). Toda esta "tranquilidad" acabó a principios
de la década de los noventa con una recesión económica que duró más de
diez años, la "década perdida". Cuando la economía se recuperó llegó la
actual crisis económica mundial y Japón entró el año pasado de nuevo en
recesión.
Recientemente el primer ministro Taro Aso disolvió el parlamento japonés y convocó elecciones para el 30 de agosto. Todo apunta a que el partido gobernante, el burgués Partido Democrático Liberal (PDL), perderá el poder por primera vez desde 1955, excluido un período de diez meses a principios de los años noventa. Los observadores de derechas hablan ahora de una “revolución política” en Japón.
La crisis del capitalismo está creando unas condiciones espantosas para los trabajadores en países como Bangladesh. Lo sucedido recientemente en la industria textil es sintomático. Después de meses de no cobrar los salarios, los trabajadores han pasado a la ofensiva y debido a la desesperación han tomado medidas extremas.
El gobierno de Sri Lanka ha anunciado su triunfo sobre los Tigres Tamiles, pero eso no termina con la cuestión de los derechos del pueblo tamil. La solución está en la lucha por una Sri Lanka socialista donde se respeten los derechos de todos los pueblos, incluido el derecho a tener su propio territorio si así lo deciden los tamiles.
El pasado 17 de febrero, el ministro de Finanzas de Japón, Shoichi Nakagawa, se vio obligado a presentar su dimisión tras las críticas recibidas por comparecer totalmente borracho en la rueda de prensa posterior a la reunión del G-7, que se celebró en Roma la semana anterior. Aunque desconozcamos si esta afición del ministro es un comportamiento habitual, no cabe duda de que los resultados económicos de Japón en el último trimestre de 2008 bien pueden explicar su decisión de buscar alivio en la botella. Desde 1974 no se habían registrado en Japón unos resultados económicos tan desastrosos: el retroceso del PIB respecto al mismo período de 2007 fue del 12,7%, con una caída aún mayor de las exportaciones -13,9%- y, lo que es peor, con la inversión empresarial disminuyendo en un 5,3%, claro anticipo de que en el próximo período la recesión se va a profundizar.
La semana pasada, el mundo quedó atónito ante las sangrientas escenas consecuencia de la carnicería provocada por el atentado terrorista en Mumbai (antiguamente Bombay). El ataque, que comenzó a última hora de la noche del miércoles se extendió a más de diez lugares diferentes de la capital financiera de la India. Atacaron dos de los hoteles de lujo más conocidos de Mumbai y otros puntos de referencia de la ciudad habitada por 18 millones de personas. El atentado fue cometido por un pequeño grupo de hombres armados que aparentemente llegaron por mar, divididos en grupos para atacar múltiples objetivos en toda la ciudad, incluida la principal estación de ferrocarril y un hospital. Los canales de televisión describieron los ataques como el "11-S de la India".
Las recientes declaraciones de Prachanda, Bhattarai y otros líderes maoístas nepalíes, han dejado suficientemente claro que pretendía "tomar el poder" en Nepal colaborando abierta y directamente con los capitalistas, no oponiéndose a ellos. La teoría y práctica aplicadas por los líderes del maoísmo nepalí revela incondicionalmente la esencia de su programa denominado "nueva democracia". No es otra cosa que un proyecto desnudo de democracia burguesa.
De repente el comunismo ha vuelto a estar a la moda en Japón. La razón no es difícil de ver. "El empleo de por vida" es algo del pasado para los jóvenes trabajadores que se enfrenta a la temporalidad y un futuro incierto. Uno de cada tres trabajadores es temporal. Aproximadamente el 44 por ciento de la fuerza laboral del país trabaja a tiempo parcial, mientras que proliferan los contratos a corto plazo que ha creado una generación de trabajadores por cuenta propia que a menudo están "entre varios empleos". Son conscientes de que cuando la recesión golpee ellos serán los primeros en la línea de fuego. Por esa razón un número cada vez mayor saca conclusiones políticas.
La recién elegida asamblea constituyente de Nepal, consecuencia de la insurrección de abril de 2006, ya está en movimiento. Ha promulgado la declaración formal del final de la monarquía, a la que ha dado una salida airosa.
Japón es la segunda economía industrial del mundo. En los años ochenta experimentó una enorme burbuja especulativa, como la burbuja inmobiliaria que ha estallado en EEUU y que está a punto de estallar ahora en Gran Bretaña. Cuando estalló la burbuja, los japoneses hasta ese momento consideraban que vivían en una "economía milagrosa", después experimentaron una década de recesión, la "década perdida". Hillary Clinton ha advertido a EEUU: "Podríamos vernos arrastrados a una situación como la japonesa". ¿Podría ocurrir de nuevo?
Durante once años, John Howard, el líder del Partido Liberal conservador, había dominado la política de su país, pero fue derrotado en las elecciones de la semana pasada. Fue un final humillante para la carrera de este reaccionario de derechas y títere de George Bush que llevó a Australia a la guerra contra Iraq y se resistió a frenar el calentamiento global.
Para comprender la partición del subcontinente y las terribles condiciones a las que ha tenido que enfrentarse, es necesario identificar el papel del imperialismo en la India y estudiar el contexto histórico.
El miércoles 12 de septiembre, Japón experimentó una inestabilidad política no vista en muchos años. El primer ministro en aquel momento, Shinzo Abe, dimitió a causa de su tremenda impopularidad. La venía arrastrando desde hacía tiempo, su gabinete estuvo desde el principio salpico de escándalos, con varias dimisiones e incluso un suicidio. Sin embargo, no sólo la corrupción ha provocado esta oleada de impopularidad del Partido Democrático Liberal, el partido que ha gobernado Japón desde 1955, sino que está directamente relacionada con la política que el partido intenta aplicar.
El 18 de diciembre el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) CPN-M anunció su salida del gobierno de coalición del que era parte desde el 31 de marzo, y del que era parte gracias a su participación en el movimiento que los sacó de más de diez años de clandestinidad.
Las últimas noticias procedentes de Myanmar (Antigua Birmania) son que los soldados han disparado gas lacrimógeno contra la multitud de manifestantes. Ayer, otras noticias decían que al menos un manifestante había muerto y otros estaban seriamente heridos. Las fuerzas de seguridad han asaltado varios monasterios porque se han convertido en el centro de atención del actual malestar.